Cómo influyen las certificaciones en la elección de equipos navales

Cuando un astillero, una ingeniería o un armador compara distintas soluciones para un buque, las prestaciones técnicas suelen ocupar el primer plano. Capacidad de carga, dimensiones, materiales, accionamiento o condiciones de servicio son algunos de los parámetros que definen la elección. Sin embargo, en determinados equipos navales hay otro factor que puede condicionar desde el principio qué soluciones pueden instalarse: los requisitos de aprobación y certificación.
En este ámbito, decir que un producto está «certificado» aporta poca información si no se conoce el alcance de esa certificación. Es necesario saber qué se ha evaluado, con arreglo a qué requisitos, quién ha intervenido en el proceso y para qué configuración se ha concedido la aprobación. La respuesta puede variar en función del tipo de buque, su pabellón, el equipo concreto y las reglas de clasificación aplicables.
Esta información cobra especial importancia cuando se comparan fabricantes. Dos productos pueden ofrecer prestaciones mecánicas similares y, sin embargo, presentar diferencias relevantes en cuanto a homologación, ensayos o documentación disponible. Comprobar estos aspectos antes de cerrar la compra evita que una cuestión documental termine afectando al diseño o a la instalación.
Qué significa que un equipo naval esté certificado
En el sector naval no existe un procedimiento único aplicable a todos los equipos. Cada producto queda sujeto a las normas y reglamentos que correspondan a su función y a las características del buque.
La Directiva 2014/90/UE sobre equipos marinos ofrece un ejemplo claro. Su ámbito comprende determinados equipos destinados a instalarse a bordo de buques de la Unión Europea y establece procedimientos específicos para demostrar su conformidad. Cuando se cumplen las condiciones establecidas, el producto lleva la marca de la rueda de timón y el fabricante debe elaborar una declaración UE de conformidad. (eur-lex.europa.eu)
La misma normativa contempla diferentes vías de evaluación, entre ellas el examen CE de tipo y la verificación por unidad. El procedimiento aplicable depende del producto y de las condiciones establecidas para demostrar su conformidad.
Por tanto, la existencia de un certificado no debería ser el punto final de la comprobación, sino el comienzo. Lo relevante para quien selecciona el producto es determinar exactamente qué acredita y si esa acreditación responde a las exigencias del buque.
Qué hay que comprobar en una certificación
La primera comprobación debe centrarse en la correspondencia entre el documento y el producto que se pretende instalar. Deben quedar identificados el modelo, la configuración o las características que definen aquello que ha sido evaluado.
También es necesario conocer el marco utilizado para la evaluación. Una referencia a una norma, un reglamento o una regla de clasificación permite saber qué requisitos se han considerado y facilita comprobar si coinciden con los establecidos para el proyecto.
El organismo que interviene es igualmente relevante. Según el caso, puede tratarse de una Administración marítima, un organismo notificado o una sociedad de clasificación. No todos desempeñan la misma función ni sus documentos tienen necesariamente el mismo alcance.
Por último está la documentación que acompaña a la aprobación. Planos, cálculos, informes de ensayo, certificados o declaraciones de conformidad pueden formar parte del expediente y ser necesarios para demostrar que la solución instalada se corresponde con la evaluada.
En los equipos incluidos en la Directiva 2014/90/UE, por ejemplo, el fabricante debe preparar la documentación técnica necesaria y conservarla junto con la declaración UE de conformidad durante al menos diez años desde la colocación de la marca de la rueda de timón, y nunca durante un periodo inferior a la vida útil prevista del equipo. (eur-lex.europa.eu)
Qué papel tienen las sociedades de clasificación
Las sociedades de clasificación introducen otro nivel de requisitos que debe tenerse en cuenta al especificar determinados equipos.
IACS mantiene requisitos unificados para distintos ámbitos de la construcción y clasificación naval, entre ellos el amarre y fondeo, las hélices, las instalaciones de maquinaria, los materiales y la soldadura. Estos requisitos constituyen una base común para las sociedades miembro, que pueden establecer además condiciones adicionales dentro de sus propias reglas. (iacs.org.uk)
Para un astillero, esto significa que una referencia genérica a «certificación por una sociedad de clasificación» puede resultar insuficiente. Hay que identificar qué sociedad interviene, qué regla es aplicable y qué procedimiento debe seguirse para el equipo concreto.
Lloyd’s Register, por ejemplo, dispone de esquemas de aprobación de tipo para determinados equipos marinos. En uno de sus esquemas de reconocimiento mutuo, explica que determinadas aprobaciones pueden ser reconocidas por otras sociedades participantes, mientras que la aceptación en buques bajo pabellones no pertenecientes a la Unión Europea queda sujeta a la decisión de las administraciones correspondientes. (lr.org)
Por eso, al revisar una homologación hay que comprobar también dónde y bajo qué condiciones puede utilizarse.
Aprobación de tipo y equipo instalado
La aprobación de tipo merece una atención especial porque es fácil interpretar su alcance de forma demasiado amplia. El hecho de que un fabricante disponga de una aprobación para un determinado producto no significa que cualquier variante o modificación quede automáticamente cubierta. La configuración evaluada debe corresponder con la que finalmente se suministra y, cuando se producen cambios relevantes, puede ser necesario revisar la conformidad.
La Directiva 2014/90/UE establece que los fabricantes deben tener en cuenta las modificaciones del diseño, las características del equipo y los cambios en los requisitos aplicables. Cuando procede, deben realizarse las actuaciones necesarias para mantener la conformidad. (eur-lex.europa.eu) Este aspecto adquiere especial importancia en equipos que se adaptan a las características de un buque. Una modificación de dimensiones, configuración o prestaciones puede tener consecuencias sobre los cálculos, los ensayos y la documentación que sustentan la aprobación.
Cómo comparar proveedores
Una comparación técnica resulta más útil cuando todos los fabricantes responden a los mismos requisitos. En lugar de limitar la consulta a si un producto dispone o no de certificado, la petición de oferta puede incorporar las condiciones de aprobación que deberá cumplir la solución.
Así se puede solicitar la referencia de la homologación, el organismo que la ha emitido, el alcance de la evaluación, la configuración cubierta y los ensayos realizados. También conviene especificar qué documentación deberá entregarse al finalizar la fabricación y qué parte tendrá que incorporarse al expediente del buque.
Este nivel de detalle permite detectar diferencias entre proveedores que no aparecen en una comparación basada únicamente en precio, dimensiones o prestaciones nominales. También reduce el riesgo de seleccionar una solución que después requiera trámites o modificaciones adicionales para poder incorporarse al buque.
Cuando el equipo se diseña a medida
La revisión adquiere todavía más importancia cuando no se trata de un producto estándar. En un equipo desarrollado para unas condiciones concretas pueden intervenir planos de fabricación, cálculos, materiales, procedimientos de ensayo y controles específicos. Para los productos incluidos en la Directiva europea, la documentación técnica prevista por los procedimientos de evaluación puede incluir precisamente este tipo de información. (eur-lex.europa.eu)
En este escenario, la relación entre fabricante, ingeniería, astillero y sociedad de clasificación debe estar clara desde el comienzo. El objetivo es que las características del producto que se fabricará sean coherentes con las que han servido de base para su evaluación y que la documentación pueda seguirse durante el proceso de fabricación y entrega. Es una cuestión especialmente relevante en elementos como pescantes, sistemas de amarre y fondeo, servomotores o hélices, donde las condiciones de servicio pueden determinar buena parte de la configuración final.
Las certificaciones en los equipos navales de Servoship
Servoship desarrolla equipos navales a medida en estas familias: servomotores, sistemas de amarre y fondeo, pescantes y grúas, y hélices.
Dentro de la información facilitada por la empresa figuran también los certificados para pescantes, junto con la homologación para trabajar con las principales sociedades de clasificación. Entre las referencias indicadas se encuentran Lloyd’s Register y Bureau Veritas.
En un proyecto sometido a requisitos de clasificación, esta experiencia permite abordar la certificación como parte de la definición del equipo, en lugar de dejar su comprobación para la fase final. La documentación y las condiciones de aprobación pueden así integrarse con el diseño y la fabricación de la solución.
Qué debería comprobar un astillero antes de seleccionar un equipo
La certificación puede aportar información útil para comparar fabricantes, siempre que se analice su contenido y no únicamente su existencia. Antes de aceptar una solución conviene comprobar qué norma o regla resulta aplicable, quién debe reconocer la conformidad, qué configuración está cubierta por la aprobación y qué documentación recibirá el astillero. También debe verificarse que el alcance del certificado coincide con el producto que realmente se va a suministrar. En definitiva, la pregunta no debería ser únicamente si un equipo está certificado. Lo importante es saber qué se ha certificado, bajo qué requisitos, para qué configuración y si esa aprobación responde a las condiciones concretas del buque. Cuando estas cuestiones se revisan durante la selección, la certificación deja de ser un trámite documental posterior y pasa a formar parte de la especificación técnica con la que se comparan las distintas soluciones.
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